La Virgen de Covadonga, conocida cariñosamente como La Santina, es para muchos un refugio espiritual al que se acude en momentos de dificultad, de silencio interior y de búsqueda de amparo, y esta oración breve nace precisamente para la oración personal y recogida, lejos del tono litúrgico o histórico, como una súplica sencilla que puede rezarse en cualquier momento del día cuando se necesita protección, consuelo o confianza, evocando la imagen de la Santa Cueva como símbolo de cobijo y presencia materna, y permitiendo que quien la reza se sitúe interiormente ante María con humildad, fe y esperanza, tal como tantas generaciones lo han hecho a lo largo del tiempo en Asturias y en otros lugares donde la devoción a la Santina sigue viva.

Acordaos, ¡Oh piadosísima Virgen María!
que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a vuestra protección,
implorando vuestra asistencia y
reclamando vuestro socorro
haya sido abandonado de Vos.
Animado con esta confianza a Vos
también acudo
¡Oh Madre, Virgen de las vírgenes!
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados,
me atrevo a comparecer
ante vuestra presencia soberana.
No desechéis,
¡Oh Madre de Dios!,
mis humildes súplicas,
antes bien, escuchadlas y atendedlas favorablemente.
Amén(Pidase la gracia que se desea alcanzar.)
Nuestra Señora de Covadonga (Asturias/España)
Recibe un abrazo muy fuerte con lluvia de Bendiciones del Cielo para ti.

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